Relatos de League of Legends

Colaboro bastante seguido con las chicas de League of Girls (click acá para visitarlas) haciendo relatos sobre personajes de League of Legends. Acá voy a compartir los que hago para la página y los que escribo para todos ustedes.

                                                             

No recuerdo nada sobre quien me creo, eso es parte de algún pasado, perdido quien sabe donde. No tengo memorias de quien era, nada, en mi cabeza solo hay un gran vacio. 
No sé como me llamaba, soy consciente de que ya no soy humana, hace tiempo, quizá mucho que dejé de serlo, sin embargo, no me siento una maquina. Los veo ahí, en todas partes, mirándose, tocándose, tan llenos de amor. 
Oh, el amor, que cálido se sentía. 
Es extraño no se quien era, que fue de mi vida, o como morí, sin embargo recuerdo que ame, tanto que me dolieron los huesos. Recuerdo el dolor también, que se hundió en mi como una daga. ¿Acaso habra sido tan horrible que no resistí y me quite la vida? No lo se. 
Mi cabeza esta vacía de todo. 
Desperte en algún lugar, no tengo muy claro donde. Se que ahora soy algo espectacular, se que ya no soy una simple humana, se que soy parte de algo mayor. 
Sin embargo, mi mas grande anhelo, es poder volver a ser como ellos, tan simple y básica. 




Bailaban, como si no existiera otra cosa por hacer. El mundo se derrumbaba a su alrededor pero a ellos no les importaba. ¿Cómo importarles cuando ellos no podían morir?
Sus marfileas pieles se veían grises bajo la luz tenue de la luna. Sus ojos brillaban de tal manera que harían a cualquier estrella ponerse celosa. Pero lo más bello de aquella escena eran sus cuerpos, que se entrelazaban entre sí en un mortal tango.
Eran el uno para el otro. Ella tan malvada, tan llena de dolor, tan hermosa. Y el, tan fuerte, tan lleno de magia, tan repleto de poder.
Un amor así nunca podría morir, y si lo hiciera, causaría la muerte de ambos. Ellos lo sabían, en medio de aquella horrible inmortalidad se habían encontrado, y ya no había vuelta atrás. Al verse vez primera cayeron bajo ese famoso hechizo, tan temido y conocido, aquel que te anuda el alma, que te estruja el corazón y te llena de una extraña vida.
Sus miradas se entrecruzaron. Dejaron de bailar súbitamente y se recostaron sobre el piso. Era el momento, el infierno ascendería a la tierra.
Se tomaron de las manos y aguardaron, escuchando los ruidos del mundo, presenciando la muerte de esa especie tan efímera: la humanidad. De la cual él había sido parte hacía ya mucho tiempo.
Pasaron un par de minutos, y por fin sucedió. Una grieta surco el piso y los hizo caer. Ardieron en las llamas del infierno, juntos.
Los amantes inmortales ahora danzaban entre el fuego. Los amantes, ellos, tan perfectos. Ahora formaban parte de algo superior, de algo único.
Era las estrellas de las noches de baile en el infierno. 



La dama de hielo, tan fría, tan distante, tan fuera de este mundo miro a aquel ser esplendido que se encontraba frente a ella. Sabía que ese encuentro era letal, pero no podía dejar de mirarlo, era hipnótico.
El le sonrió. Nunca en su vida había visto a una mujer tan hermosa. Sintió helarse su alma cuando finalmente comprendió que era algo imposible, un amor prohibido, negado, imposible.
Un diamante rodó por la mejilla derecha de ella y encontró la muerte en su pecho, al igual que lo hacían todos sus anhelos de antaño. ¿Por qué había renunciado a su humanidad por una cuota de poder? No valía la pena. ¿Cómo seguir viviendo cuando no podía besar a ese ser que estaba amando?
El continuaba observándola. El dolor de ella le dolía. La entendía, no había nada que deseara más en ese momento que tenerla en sus brazos y hacerla suya. Nada más importaba.
Inconscientemente comenzaron a romper la distancia que los separaba, sus pies no respondían a su razón, sino que seguían la fuerza de algo mayor: del amor.
Aquel amor prohibido que afloraba dentro de ellos y los tomaba con fuerza entre sus brazos.
Se abrazaron. Y supieron que era el final. Sonrieron. No les importaba morir el uno en los brazos del otro. Ella comenzó a derretirse, y el se fue apagando lentamente. Se regalaron el último soplo de sus corazones y yacieron por siempre en aquel campo de batalla…


Mientras la miraba a través de la ventana no podía dejar de pensar cuanto la odiaba. Ella, tan perfecta, con su cabello flamante del color del sol, sus ojos azules como el horizonte. Nunca podría ser como ella, y tampoco es que lo deseara.
Voy a ser silenciosa, ni siquiera va a saber que estoy acá, no me va a ver en el espejo, no va a sospechar nada. No va a lograr hacerme desaparecer, al menos no antes de que yo la haga desaparecer a ella. Conozco todos sus trucos, todas sus debilidades, puedo hacerla morir desde dentro.
Esa noche en que la vi partir de la mano del que solía ser mi amor, me prometí que ella nunca me iba a ver llorar, al menos no hasta que yo la viera hacerlo primero. Me propuse convertirme en su demonio personal. Ella nunca sabría que la golpeo.
La voy a hacer sufrir, la voy a poner en el mismo infierno en que ella me puso a mí. Voy a ser su pesadilla.
Algún día fuimos hermanas, al menos yo pensaba que lo era, pero para ella nunca fue real. Siempre estuvo fingiendo, del mismo modo que lo sigue haciendo, los tiene a todos tan engañados.
Me escabullo por la ventana, tal como lo planee ella no lo nota, la tomo por detrás y hundo mis garras en su pecho. Ella no se defiende, sabe que es el final, y en cierta forma, sabe que lo merece.
Algo me detiene, nuestra madre. Corro. Huyo lejos.
Hoy no fue, pero tarde o temprano, el alma de Kayle, será mía.


Se escapó, olvidando todo cuanto poseía. Ya nada en ese lugar era suyo, los momentos hermosos se los habían arrebatado, ahora solo quedaba el dolor, que se abría paso entre su alma y su carne consumiéndola.
Perdió la cuenta de la cantidad de horas que corrió por ese largo bosque, parecía nunca acabar, siempre más árboles, más negrura, más de lo mismo. Comenzó a sentir como le faltaba el aire. ¿Qué iba a hacer si el dolor nunca acababa? No podía continuar lidiando con todo eso.
Se paró en seco y se dejó caer sobre el suelo, ignoro el filo punzante de las rocas que se hundieron en su carne, ya nada importaba, no había nada. Clavo la vista en la luna. Esa noche estaba más grande que nunca. Bañaba toda la escena con su mortal color plata.
Estuvo mirándola atontada mucho tiempo, tanto que sus ojos comenzaron a arder y aun así continuo mirándola, estaba hipnotizada.
Entendió en ese momento a los lunáticos. ¿Cómo no enamorarse de esa musa lejana? Era tan hermosa, tan pura y tan letal. Con solo aproximarse unos milímetros a la tierra causaba desastres, hacía a las mareas subir y tenía el poder de acabar con una población enorme en cuestión de segundos.
Deseo poder ser como ella: letal. Para así vengar a todas aquellas personas que la hicieron sufrir, para así acabar con el dolor.
Sintió un ardor totalmente insoportable en su frente. Era como si la estuvieran quemando con un hierro al rojo vivo, intento tocarse pero no pudo mover sus manos. La luz de la luna la envolvió. Su cabello se tornó plateado, sus ojos perdieron todo color.
Cayó al piso, aturdida. Escuchando una voz.
‘’Diana, ahora eres una hija de la luna. Recupera lo que te fue arrebatado.’’
Y ese fue, el comienzo del final.









4 comentarios:

  1. Hermoso simplemente hermoso y mas la musica que la acompaña (:

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  2. Esta genial la pagina , espero poder ver mas historias como estas =')

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